Finalizamos con este texto la serie de 3 artículos que el Grupo de Producción y Eficiencia energética de nuestra cooperativa ha preparado con el objetivo de dar unas pautas sencillas de ahorro y eficiencia eléctrica en los hogares para así poder contribuir a un uso más justo y racional de los recursos energéticos. Esperamos que os sean de utilidad, y ya sabéis que vuestros comentarios o sugerencias serán bienvenidas.

Como os decíamos en nuestro primer post, la eficiencia energética puede conseguirse de muchas maneras:

  • Produciendo nuestra propia energía renovable .
  • Contratando el suministro de energía con cooperativas que garanticen su origen como energías renovables.
  • Contratando una tarifa de potencia adecuada a nuestro tipo de consumo.
  • Utilizando de manera eficiente los aparatos, mecanismos y herramientas.
  • Y además, mejorando los factores externos que nos hacen consumir mucha energía.

Hablaremos ahora de la iluminación, la Tv y la Radio, la Informática, los Móviles,…

ILUMINACIÓN

Debemos aprovechar la iluminación de la luz del sol, que es más natural, menos contaminante, gratuita y de mejor calidad. Nuestros ojos están adaptados a la luz natural del sol con la que se obtiene un índice de reproducción cromática (ICR) ideal –del 100%-.

Analizaremos las necesidades de luz en nuestra vivienda, ya que no todos los espacios requieren la misma cantidad de luz. Es conveniente instalar una iluminación localizada y dirigida a nuestros hábitos de vida, ahorraremos energía y los ambientes serán más confortables.

Podemos utilizar colores claros en las paredes y techos para aprovechar mejor la iluminación natural y la artificial. Siempre hay que apagar las luces encendidas en habitaciones que no estemos utilizando.

Para evitar pérdidas escogeremos lámparas decorativas abiertas -que no encierren las bombillas-.

Hay que limpiar periódicamente las bombillas, las pantallas y los reflectores de las luminarias.

Solo se recomienda sustituir las lámparas incandescentes cuando se estropean o si están en lugares donde están mucho tiempo encendidas, y en todo caso sustituirlas por LED.

Las bombillas de bajo consumo, que son las más baratas después de las incandescentes, consumen más que las de LED y contienen vapor de mercurio que es muy contaminante y perjudicial para los seres vivos, además de bioacumulable (no lo elimina nuestro organismo)

 

TELEVISIÓN y RADIO

Televisión

En general, la televisión es el segundo electrodoméstico que más consume, tanto por su potencia como, sobre todo, por la cantidad de horas que está encendido en un hogar medio.

Aunque los nuevos televisores LED consumen menos que los LCD y por supuesto que los de plasma el aumento de tamaño de los monitores incrementa su consumo y por tanto elimina el ahorro inicial que se obtenía al cambiar las antiguas televisiones.

Escuchar la radio a través del ordenador, si no se está utilizando para otras cosas, es muy ineficiente.

INFORMÁTICA, INTERNET y TELEFONOS MÓVILES

Aunque el consumo de los aparatos relacionados con las tecnologías de la información puede parecer bajo comparado con otros electrodomésticos no hay que olvidar que su uso exige toda una infraestructura para su funcionamiento que incrementa el consumo de energía que acabamos pagando en nuestra factura de teléfono.

 

Ordenadores de sobremesa y portátiles

Un pc de sobremesa, con su torre y monitor consume entre 3 y 5 veces más que un portátil, pero, en general, estos últimos tienen una vida útil inferior y suelen dar más averías. En ambos modelos se está consiguiendo mejorar su eficiencia y reducir por tanto su consumo. Además, suelen estar preparados para apagarse si no se usan durante un tiempo determinado. En todo caso no se deben dejar nunca encendidos si no se están usando., porque cuando se dejan en suspensión siguen consumiendo como en stand-by.

 

Móviles y cargadores

El consumo energético de los cargadores de teléfonos móviles y tablets, en comparación con otros electrodomésticos, es muy bajo, aun así, se recomienda desconectar los teléfonos y cargadores cuando el aparato esté cargado ya que tiene un consumo residual.

 

CALEFACCIÓN Y AIRE ACONDICIONADO

Calefacción

Entre el 25% y el 30% de nuestras necesidades de calefacción son debidas a las pérdidas de calor que se producen en las ventanas de nuestras casas. Tener unas buenas ventanas con doble o triple cristal o doble ventana nos proporcionará seguramente el mayor ahorro energético de la vivienda.

Por motivos de confort, la mejor colocación de los radiadores, es debajo de las ventanas, haciendo coincidir la longitud del radiador con la de la ventana, para favorecer la correcta difusión del aire caliente por la habitación.

Aunque la sensación de confort sea subjetiva, se puede asegurar que, en invierno, una temperatura de entre 19ºC y 21ºC es suficiente para la mayoría de personas. Por la noche, basta tener una temperatura de 15ºC a 17ºC para sentirnos bien.

En condiciones normales, es suficiente encender la calefacción por la mañana, al mediodía o incluso después de comer –dependiendo de los hábitos y la inercia térmica de la vivienda-. Por la noche, salvo en zonas muy frías, se debe apagar la calefacción, ya que el calor acumulado en la vivienda nos proporciona una temperatura suficiente de confort. El IDAE ofrece información para instalaciones tanto individuales [1] como comunitarias[2]

La temperatura a la que programamos la calefacción condiciona el consumo de energía de nuestro sistema de calefacción. Por cada grado que aumentemos la temperatura, se incrementa el consumo de energía aproximadamente en un 7%.

En las calefacciones individuales si nos ausentamos por unas horas, debemos reducir la posición del termostato a 15ºC (la posición “economía” de algunos modelos corresponde a esta temperatura).

Si tiene habitaciones vacías o que se usen poco, la temperatura se puede bajar; o incluso se puede cerrar la válvula del radiador o apagar el equipo calefactor.

Apague completamente la calefacción si va a dejar desocupada la vivienda más de un día.

Las calderas deben someterse a revisiones periódicas. Es aconsejable una revisión anual al inicio de la temporada de calefacción. Una caldera sucia tiene dificultades para la combustión y, por tanto, consume más.

No espere a que se estropee el equipo: un mantenimiento adecuado de su caldera individual le ahorrará hasta un 15% de energía.

El aire contenido en el interior de los radiadores dificulta la transmisión de calor. Es conveniente purgarlo al menos una vez al año, al inicio de la temporada de calefacción. En el momento que deje de salir aire y comience a salir sólo agua, habrá terminado la purga.

Es conveniente no tapar ni obstruir los radiadores para aprovechar al máximo el calor que emiten. En el caso de que estén situados en huecos u hornacinas, es importante colocar elementos reflectantes detrás de los mismos.

Para ventilar completamente una habitación es suficiente con abrir las ventanas alrededor de 10 minutos: no se necesita más tiempo para renovar el aire y se malgasta energía.

La calefacción central colectiva, con medición y regulación individualizadas para cada una de las viviendas es, desde el punto de vista energético y económico, un sistema mucho más eficiente y barato que los sistemas individuales o independientes.

La ventaja de la bomba de calor con respecto a otros sistemas eléctricos es su alta eficiencia: por cada Kwh. de energía consumida se transfiere entre 2 y 4 Kwh. de calor. Además, la bomba de calor no sólo permite calentar la vivienda sino también enfriarla.

Es muy importante disponer de un sistema de regulación de la calefacción que adapte las temperaturas de la vivienda a nuestras necesidades. Los termostatos programadores son soluciones accesibles, fáciles de colocar y que pueden amortizarse rápidamente por los importantes ahorros de energía que generan (entre un 8 y un 13%).

Para los sistemas de caldera y radiadores de agua caliente, un procedimiento sencillo para mantener la temperatura deseada en cada una de las habitaciones consiste en la instalación de válvulas termostáticas sobre los propios radiadores.

Para aquellos casos en los que la vivienda esté vacía durante un número de horas elevado, es interesante considerar la sustitución del termostato normal por otro programable, en el que se pueden fijar las temperaturas en diferentes franjas horarias e incluso para fines de semana o días especiales.

En general, los sistemas eléctricos de calefacción y producción de agua caliente sanitaria no son recomendables desde el punto de vista energético. Dentro de las variantes de calefacción eléctrica, los sistemas más adecuados son la bomba de calor, y los menos la acumulación con tarifa nocturna y los elementos individuales (radiadores eléctricos, convectores, etc.) distribuidos por las habitaciones.

No coloque el termostato en zonas muy frías de la casa, o cerca de fuentes de calor, pues no conseguirá una regulación adecuada de la temperatura.

El mantener las persianas bajadas de las zonas de poco uso, donde no da el sol, o en días nublados, reducirá el enfriamiento a través de las ventanas, así como las infiltraciones.

Aire acondicionado

Utilice el termostato y el programador. La temperatura de consigna recomendable en verano está entre 24 y 26ºC dependiendo de la humedad ambiente. Por cada grado que disminuya estará consumiendo entre un 5 y un 8% más de energía.

Los valores de la humedad relativa del aire deben situarse entre el 40 y 60%

No ajuste el termostato a una temperatura inferior a la deseada al encender el equipo, no enfriará más rápido y supondrá un gasto energético innecesario.

Mantenga libres los conductos de ventilación. Verifique que las entradas y salidas de aire del aire acondicionado no están siendo obstruidas. Las rejillas deben mantenerse limpias y libres de suciedad, polvo y objetos extraños.

Las puertas y ventanas deben estar adecuadamente selladas para evitar las excesivas filtraciones de aire.

Evite abrir puertas y ventanas del espacio que está climatizando. Si tiene sensación de frío cuando el aire está encendido eleve la temperatura de consigna.

El mantenimiento de los equipos y su limpieza son esenciales para un funcionamiento adecuado. El mantenimiento de los filtros de aire es especialmente importante.

El efecto de evaporación de plantas vivas refresca el ambiente.

Baje las persianas en estancias donde no vaya a estar, como el dormitorio, pues evitará tanto la radiación directa del sol, como la indirecta (que supone un 40% de la energía emitida por el sol) cuando llegue la noche, y refresque fuera, abra las ventanas de la zona de vientos predominante y del lado contrario de la casa, para procurar una buena ventilación cruzada.

El ventilador del aire acondicionado puede ser suficiente en muchos casos para mantener un aceptable confort sin tener que encender el climatizador. El movimiento de aire una estancia produce una sensación de descenso de la temperatura de entre 3 y 5º C.

Si su aparato dispone de un sistema de ahorro de energía utilícelo. Muchos tienen un modo de “stand-by o espera” cuando detectan la ausencia de personas en una estancia. Si no es así, desconéctelo cuando no haya nadie o salga de la oficina por un periodo de tiempo prolongado.

Controlando el consumo de energía para calentar el agua.

Una temperatura entre 30º y 35ºC es más que suficiente para tener una sensación de comodidad a la hora de la higiene. Los reguladores de temperatura con termostato, principalmente para la ducha, pueden ahorrar entre un 4% y un 6% de energía. Si calentamos el agua con gas en lugar de hacerlo con electricidad emitiremos a la atmósfera, como media, hasta media tonelada de CO2 menos al año.

Si estamos haciendo obras en la fontanería de la casa debemos aprovechar para aislar las tuberías con coquillas (aislantes que rodean las tuberías), principalmente las de agua caliente y calefacción. Evitaremos pérdidas de calor y obtendremos una respuesta más rápida a las demandas de agua caliente y calefacción.

[1]                     El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) ofrece información sobre la calefacción y el agua caliente tanto para instalaciones  individuales

 

[2]                     Guía práctica sobre instalaciones centralizadas de calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) en edificios de viviendas. Información y consejos para las comunidades de vecinos.

 

Documentación y enlaces