Os ofrecemos este nuevo texto de la serie de artículos que el Grupo de Producción y Eficiencia energética de nuestra cooperativa ha preparado con el objetivo de dar unas pautas sencillas de ahorro y eficiencia eléctrica en los hogares para así poder contribuir a un uso más justo y racional de los recursos energéticos. Esperamos que os sean de utilidad, y ya sabéis que vuestros comentarios o sugerencias serán bienvenidas.

LOS ELECTRODOMÉSTICOS DE LA COCINA

Posiblemente sea en la cocina donde los buenos hábitos puedan conseguir mayor eficiencia energética. Al comprar electrodomésticos hay que tener en cuenta la categoría energética y sobre todo la adecuación a nuestras necesidades y al número de personas; a la modalidad de uso más eficiente según el fabricante se denomina habitualmente “eco“.

Frigorífico o nevera

Si tiene que comprar un frigorífico escoja uno adecuado al uso que se le va a dar y al número de personas. Un frigorífico vacío es ineficiente pero una zona de congelación vacía lo es aún más. En los frigoríficos ‘combis’ las zonas de refrigeración se pueden apagar.

El frigorífico consume entre el 15 y el 20% de electricidad por lo que debe colocarse alejado del horno, cocina, radiador, radiación solar o cualquier otra fuente de calor. Debe estar separado de la pared, bien ventilado, tanto por abajo, por detrás como por arriba. Debe limpiarse con regularidad. Las malas condiciones incrementan el consumo hasta un 15%.

El termostato debe estar a unos 6ºC en el compartimento de refrigeración y de -18ºC en el de congelación. Cada grado que reduzca la temperatura, aumentará, innecesariamente, un 5% el consumo de energía. No deben introducirse alimentos calientes ni sobrecargarse ya que dificultan las corrientes de aire. Descongelar los alimentos poco a poco en el frigorífico le dará ganancias gratuitas de frío y los alimentos estarán más íntegros.

Debe mantenerse la puerta abierta el menor tiempo posible y revisar que las gomas cierran perfectamente. Se debe descongelar antes de que la capa de hielo alcance los 3 milímetros de espesor ya que el exceso de hielo incrementa el gasto innecesariamente.

La forma de almacenaje en casa de los alimentos también es fundamental para el consumo, pues se pueden prever las comidas y las compras, de forma que se hagan las menores congelaciones o refrigeraciones posibles de los alimentos, pues cuantos más productos se metan a refrigerar, mayor será el consumo eléctrico.

Aprovechar el frio invernal para conservar alimentos en zonas frías de la casa puede producir un importante ahorro, ya que disminuyes la carga a refrigerar, así como el número de aperturas del frigorífico.

Lavadora

Entre el 80 y el 85% de energía que utiliza es para calentar el agua, por lo que es muy importante lavar, siempre que se pueda, con los programas de baja temperatura: 40 ºC o en frío. Un ciclo de lavado a 90ºC consume casi el doble de energía que el de 60ºC. Debemos llenar siempre a plena carga la lavadora y limpiar los filtros periódicamente.

Secadora

Si podemos, prescindiremos de este electrodoméstico ya que es un gran consumidor de energía. La secadora debe trabajar a carga completa.

Placas de cocina –gas, eléctrica, vitrocerámica, inducción, microondas-

En las cocinas de gas la llama no debe superar la superficie del fondo del recipiente. En las cocinas eléctricas (tradicionales, vitrocerámicas y de inducción) los fondos de los recipientes –sartenes o cazuelas- no debe ser nunca de tamaño inferior a la superficie de calentamiento señalada con el círculo ya que se pierde energía. El fondo debe ser ligeramente superior a la superficie de calentamiento.

La cocina de inducción es más eficiente en el consumo que la vitrocerámica. La cocina de gas es la más eficiente económicamente. Al cocinar procuraremos utilizar tapas: obtendremos una cocción más rápida y reduciremos el consumo en un 20%. Si la placa de cocina tiene programador o tenemos un reloj programador, podemos controle los tiempos de cocción ahorrando energía.

En las placas eléctricas tradicionales y vitrocerámicas se debe aprovechar el calor residual apagando unos minutos antes de acabar de cocinar. Los alimentos cortados en trozos pequeños se cocinan mucho antes. Cuando hervimos, una vez que se consigue el punto de ebullición, se puede bajar la potencia hasta ajustarla a una de mantenimiento.

El agua hierve a temperatura constante, por lo que cuando ponemos a fuego fuerte, lo que conseguimos es una evaporación mas rápida del agua o caldo, y no una mayor velocidad de cocción del alimento. Poner el fuego más bajo permitirá que puedas tapar la olla cuando esté cociendo sin que se derrame.

Se recomienda usar olla a presión, consume menos energía y ahorra mucho tiempo.

 

Microondas

En cuanto al consumo de energía el microondas se considera un electrodoméstico muy eficiente. No se deben abrir las puertas antes de que finalice la cocción.

Es aconsejable utilizar “vidrio tipo pirex” como material que mejor retiene el calor. Los alimentos en trozos pequeños se cocinan antes.

Se puede apagar un poco antes de acabar ya que los alimentos se seguirán cocinando con el calor residual.

Una buena limpieza es un gran ahorro.

 

Lavavajillas

Es preferible lavar la vajilla con este electrodoméstico que a mano. El lavado a mano utilizando agua caliente puede resultar hasta un 60% más caro que hacerlo con un lavaplatos a plena carga.

Si queremos retirar restos de comida antes de meter la vajilla en el lavaplatos utilizaremos agua fría.

Usaremos preferiblemente programas cortos o a baja temperatura y a plena carga y con el detergente justo.

El mayor consumo de energía del lavavajillas se debe a calentar el agua, y hemos dicho que la electricidad es poco eficiente para ello, por eso, si podemos, conectaremos el lavavajillas al agua caliente.

Horno

Usar el microondas en lugar del horno convencional supone un ahorro entre el 60 y 70% de energía y un ahorro considerable de tiempo.

Hay que aprovechar al máximo la capacidad del horno y cocina. Para cocciones superiores a una hora, no suele ser necesario precalentar el horno. Se debe precalentar cuando sea necesario y debe ponerse a 180 o 200 grados ya que es la temperatura idónea para cocinar.

No debe abrirse el horno innecesariamente ya que se pierde en cada apertura, como mínimo, el 20% del calor acumulado. Se recomienda apagar el horno un poco antes de finalizar su cocción aproveche el calor residual. El reloj programador permite un uso eficiente.

 

Plancha

Sacudir la ropa un par de veces, estirarla y tenderla bien en el colgador ahorra mucha plancha.

Se debe procurar planchar de una vez toda la ropa posible aprovechando el calentamiento inicial. Si interrumpimos la tarea de planchado no debe dejarse la plancha encendida durante más de 5 minutos sin utilizar. Debemos planchar primero las prendas que requieran mayor temperatura y aprovecha el calor residual para el resto de prendas más delicadas.

(Continuara…)

 

Documentación y enlaces