El pasado 16 de febrero, dentro de las Jornadas Transición Energética y Acción Ciudadana, la ciudad de Burgos acogió el encuentro de más de una decena de organizaciones estuvimos debatiendo y reflexionando sobre los retos a los que se enfrenta el actual modelo energético. Nos hemos juntado y hemos debatido en un encuentro creemos que inédito en España personas de SEO/Birdlife, de Greenpeace-España, de Ecologistas en Acción, de la Fundación Oxígeno y la FUHEM; de las plataformas STOP Uranio de Salamanca, la plataforma Anticementerio Nuclear de Cuenca, el movimiento Antifracking de Cantabria, la plataforma para la defensa de los Valles del Sur de Cantabria y la plataforma Interkonexio Elektrikorik Ez de Bizkaia; y también lascooperativas de energía renovable Som Energia, Megara, RESCOOP, Unión Renovables y EnergÉtica coop. como anfitriona.

Ha sido un encuentro denso y fructífero, que nos ha permitido delinear el punto en el que se ubican los movimientos sociales en España alrededor de la energía. Todas tenemos la certeza de que nuestro actual modelo energético es caduco y tiene los días contados: por los efectos ambientales que genera, por la inequidad que perpetúa y concretamente por lo que causa en los territorios afectados por sus infraestructuras:

  • Dilapida las expectativas de futuro a largo plazo.
  • Afecta a la salud, el buen vivir de las personas.
  • Desestructura los modos de vida y el modelo socioeconómico preexistente
  • Devasta el paisaje, de la identidad comarcal
  • Dilapida recursos económicos.
  • Perpetúa modelos económico-políticos predadores, acaparadores, centralizadores, oligopolísticos y inequitativos.

Aunque no logramos vislumbrar con detalle cómo será este nuevo modelo energético deseado, sí sabemos que para alcanzarlo nos enfrentamos a innumerables retos, porque transitar hacia una mejor manera de relacionarnos con la energía va a requerir:

CAMBIOS CULTURALES

  • Poner el acento de la transición en energética en la necesidad de cambios políticos, sociales e institucionales, más que tecnológicos.
  • Incorporar de forma transversal a la energía en la agenda social.
  • Superar la concepción de la ciudadanía como meros ‘consumidores energéticos’.
  • Promover una ‘desaceleración social’, que pause los tiempos como herramienta para reducir la intensidad energética.

CAMBIOS ESTRUCTURALES

  • Tender hacia la desmercantilización de la energía.
  • Considerar el acceso a la energía -limitada- como derecho.
  • Reducir la dependencia energética exterior.
  • Acabar con el régimen oligopolístico del mercado energético.
  • Internalización de todos los costes en el precio de la energía.

CAMBIOS POLÍTICOS

  • Enjugar la deuda climática y energética.
  • Incorporar conocimiento e inteligencia colectiva a la gobernanza energética.
  • Articular la incidencia social en la agenda energética desde los movimientos de base.
  • Apostar por la relocalización y acortamiento de cadenas de suministro.

CAMBIOS TÉCNICOS

  • Profundizar en la desfosilización de la movilidad.
  • Fiscalidad desincentivadora del uso de combustibles fósiles.

Esta transicion debe ser protagonizada por una sociedad civil activa energéticamente, de forma que se ubique al consumidor en el centro del sistema eléctrico, se democratice la toma de decisiones en el mercado eléctrico, porque actuando juntos, llegaremos sin duda más lejos.

La transición energética es urgente, sin duda. Pero es una transición urgente para lograr un mejor vivir más lento. Tenemos la oportunidad de convertir la transición energética en el vector para trabajar un nuevo contrato social, emancipador, desmercantilizado, que ponga la vida en el centro. Es urgente: nos va la vida en ello.