Foto:»Participantes de la Mesa de Transición Energética de Cádiz con la nueva certificación energética 100% renovable de Eléctrica de Cádiz, la empresa energética local».

Desde que en mayo de 2015 muchos ayuntamientos pasaran a ser gestionados por “gobiernos de cambio”, las experiencias sobre cómo diseñar y poner en marcha políticas reales hacia una transición energética real han tenido distinta suerte y efectividad. En algunos casos han sido experiencias novedosas y en otras mirando hacia Europa, intentando imitar lo que ya se sabe que funciona, para poner en manos de la ciudadanía el control y la gestión de la energía.

La luha contra la pobreza energética, la constitución de empresas comercializadoras o simplemente el cambio a otra más democrática y cooperativa (nuestras experiencias con varios municipios de nuestra comunidad cambiando sus facturas a EnergÉtica son una buena muestra) y el ahorro y eficiencia en el consumo han sido algunos de ellos. Aunque las ciudades de Cádiz y Barcelona han liderado, con muchas dificultades y zancadillas por parte del oligopolio eléctrico, esa batalla en el control de la energía, han sido muchas y ricas las experiencias puestas en marcha en otros pequeños y grandes ayuntamientos.

Para acercarnos a esa realidad y al necesario debate, ahora que se acercan nuevas elecciones municipales, os dejamos con un breve resumen del artículo publicado en el diario.es escrito al alimón por Álvaro Campos-Celador / Iñigo Capellán-Pérez / Jon Terés Zubiaga.

Políticas municipalistas para una transición energética sostenible y democrática

Dada la insostenibilidad de nuestras sociedades industriales y el colapso civilizatorio al que nos dirigimos de seguir con las tendencias actuales, es urgente el diseño y puesta en marcha de hojas de ruta globalmente justas para transitar hacia sociedades basadas en energías renovables que sepan cerrar los ciclos de materiales. Estos caminos requieren complejas transformaciones de carácter transversal que implican aspectos tecnológicos, económicos, políticos y socio-culturales. De hecho, la forma en que se obtiene y utiliza la energía juega un papel central en dicha transición y condicionará los nuevos órdenes sociales que salgan de ésta.[…]

Potencial de las entidades locales para contribuir a la transición energética

Los ayuntamientos, por su escala y cercanía al vecindario y a su día a día, son un actor e instrumento imprescindible para la transición energética renovable, sostenible, descentralizada y democrática. En los últimos años se ha revalorizado la gestión pública como una alternativa a la privada, que no ha demostrado las virtudes de mayor calidad y eficiencia que se le suponían. Además, la gestión pública directa facilita incluir más variables que la puramente económicas en la gestión, como las sociales o ambientales. La combinación de estos dos aspectos está propiciando un cambio de paradigma sobre la concepción de los servicios públicos que está impulsando una ola remunicipalizadora en España, Europa y otras partes del mundo de servicios como el agua, el transporte o la gestión de residuos. […]

Ejemplos de estrategias y herramientas exitosas en otras ciudades europeas

La propiedad de la redes de distribución es un elemento determinante para entender el potencial de los ayuntamientos para guiar la transición energética. El caso de Schönau(Alemania) constituye un caso paradigmático de esta estrategia y en la actualidad, se pueden encontrar en el país más de 200 propuestas inspiradas en este caso. En Alemania surgen, a finales de los 90, empresas municipales de suministro energético (eléctrico y, en algunos casos, también térmico), que dotan a los ayuntamientos de un gran potencial para dirigir la agenda de transición energética en cuanto a las fuentes de energía y tecnologías a fomentar/penalizar (fiscalidad verde) así como para realizar un plan propio de inversiones. Sin embargo, este proceso de municipalización no sería directamente aplicable al caso español, porque, si bien en Alemania la propiedad es municipal y su operación se gestiona mediante concesiones temporales (20 o 30 años), aquí son monopolios naturales propiedad de las grandes compañías eléctricas.

A pesar de que el ordenamiento jurídico actual dificulta enormemente la propiedad pública de las redes de distribución (de hecho ni siquiera se ha conseguido auditar sus costes), es necesario generar información y debate para generar una masa social que impulse cambios a nivel estatal que posibiliten esta vía en el futuro. Es remarcable que gran parte de los referéndums realizados en otros países para la creación de empresas municipales de suministro energético han surgido de la iniciativa popular. Por otro lado, sí es posible la creación de empresas municipales en tareas de comercialización y generación, como los casos ya citados de Barcelona o Pamplona. Si bien el potencial transformador y los beneficios económicos son mucho menores que con la distribución, permite fijar tarifas y decidir sobre el origen de la energía comercializada, internalizando el beneficio asociado a la comercialización de la energía. […]

Otra herramienta favorable es la creación de agencias locales de la energía y de información al ciudadano. En Bristol, por ejemplo, se han priorizado las acciones para contrarrestar la pobreza energética y se plantea una hoja de ruta para fomentar la eficiencia energética, destacando la colaboración estrecha con el pujante movimiento de energía comunitaria existente en la zona. […]

Las herramientas y estrategias presentadas son ejemplos de iniciativas europeas que han permitido a las administraciones locales hacer frente a las barreras políticas y económicas para la promoción de la transición energética desde lo local. En todas ellas se pueden identificar motivaciones entrelazadas de carácter económico, político y social. El horizonte de la soberanía energética puede contribuir a impulsar la economía local y diversificar las fuentes de ingresos de los ayuntamientos y rehacer nuevos lazos entre la ciudadanía y fomentar la participación en la esfera pública. De este modo, siguiendo el camino iniciado por otras ciudades pioneras españolas y europeas, existe toda una serie de propuestas por desarrollar la cuestión energética por parte de los ayuntamientos, aún con sus inevitables conflictos y paradojas, y dependencias de otras escalas de decisión y competencias como la estatal o europea. Y siempre buscando sinergias con aquellas entidades que ya estén trabajando en esta línea.

[…].

Texto completo